Una prohibición de compra de sexo (también "criminalización de los clientes") penaliza la compra de servicios sexuales — los trabajadores sexuales permanecen sin castigo, solo los clientes son perseguidos. El modelo a seguir es el Modelo Nórdico (Suecia 1999, Noruega, Islandia, Francia, Irlanda, Israel, Canadá).
En Suiza, el trabajo sexual es legal desde 1942 y no hay una prohibición de compra en vigor. Iniciativas políticas (partido del centro, EVP, partes del SP) exigen regularmente una prohibición — la última en el parlamento federal 2024/2025. Sin embargo, estudios del instituto de investigación INFRAS y de la Escuela Politécnica de Berna (2025) demuestran que los trabajadores sexuales en países con prohibición de compra de sexo experimentan más violencia, porque el negocio se traslada a la ilegalidad y las estructuras de protección se desmoronan.
Las asociaciones de trabajadores sexuales (ProCoRe, FIZ, Aspasie) y la OMS se oponen a las prohibiciones de compra de sexo. Los defensores argumentan a favor de la protección de las mujeres y la lucha contra la trata de personas.