El consentimiento (en inglés, «consent») se refiere al acuerdo activo, voluntario y revocable de todas las partes implicadas en un acto sexual. Este concepto ha adquirido por primera vez un significado explícito en el Derecho Penal Sexual suizo con la reforma de 2024.
Se considera que no hay consentimiento cuando la persona:
- no puede dar su consentimiento (sueño, pérdida de conciencia, embriaguez grave, discapacidad intelectual)
- se encuentra bajo presión o amenaza
- se queda paralizada por el miedo («freezing») o guarda silencio
- no es mayor de edad (menores de 16 años en general, menores de 18 años si hay remuneración)
En el trabajo sexual, el servicio acordado constituye el marco; cualquier acto que vaya más allá requiere un nuevo consentimiento. El «stealthing» y las agresiones a pesar del acuerdo siguen siendo punibles.