Un salón es un establecimiento en el que varias trabajadoras sexuales ofrecen sus servicios en habitaciones alquiladas bajo un mismo techo. A diferencia de un burdel, el propietario del salón suele ser únicamente el arrendador y se encarga de proporcionar la infraestructura (recepción, limpieza y, en su caso, seguridad). Por lo general, las trabajadoras sexuales trabajan por cuenta propia y deciden ellas mismas sobre la clientela, los precios y las prácticas.
En Suiza, los salones están sujetos a autorización (licencia comercial según la Ley de Comercio o la Ley de Hostelería). Los requisitos incluyen protección contra incendios, higiene, salidas de emergencia, tamaño mínimo de las habitaciones y restricciones locales (no se permiten en zonas exclusivamente residenciales).