Zúrich - Es una sentencia que hace que la gente se levante y se dé cuenta: el tribunal de distrito de Zúrich castigó severamente a una pareja de proxenetas húngaros en septiembre de 2025. La mujer (29) fue condenada a 7,5 años de prisión, su pareja (39) salió bien librada con 5 años y 8 meses. Ambos serán expulsados de Suiza durante 10 años. El delito: trata de personas y promoción de la prostitución.
De Hungría a la miseria en Langstraße La estafa de la pareja fue pérfida: se aprovecharon de las precarias condiciones de vida de varias mujeres húngaras -algunas romaníes, algunas incluso emparentadas con ellas- y las atrajeron a Suiza. La promesa: una vida mejor, dinero, perspectivas. La realidad: prostitución forzada en el distrito Langstraße de Zúrich.
Entre 2020 y 2022, varias mujeres húngaras se vieron obligadas a prostituirse allí bajo el control total de la pareja. ¿Las condiciones? Horrible. Sexo sin condón, prácticas violentas: había que ofrecerlo todo. Las mujeres prácticamente no vieron nada de sus ganancias. La pareja de proxenetas se embolsó decenas de miles de francos.
Ella era la “cabeza” – él era el músculo Particularmente impactante: la mujer (29) recibió el castigo más severo por ser la “cerebro intelectual” de la operación. Vigilaba a las prostitutas las 24 horas del día, se comunicaba con los clientes, tomaba fotografías para plataformas eróticas y organizaba reuniones. Control total, 24 horas al día, 7 días a la semana.
Su pareja era responsable de las “cosas duras”: amenazó a las mujeres, golpeó al menos a una de ellas y utilizó violencia física para asegurarse de que ahorraran dinero.
La mujer afirmó ante el tribunal que nunca había recurrido a la coerción. Ella “simplemente organizó reuniones, tradujo o subió fotos”. Ella misma solía ser prostituta, “por su propia voluntad”. El tribunal no le creyó.
Las víctimas son familiares – sistema pérfido Las víctimas proceden de la misma zona que los acusados, e incluso algunas tienen parentesco. Un detalle especialmente cínico: la mujer (29) también se dedicaba al trabajo sexual, en Alemania y Suiza. Conocía el sistema, los trucos, los puntos débiles. Y utilizó este conocimiento para explotar a otras mujeres.
La sentencia aún no es firme, por lo que aún se puede ir más allá. Pero el mensaje es claro: Zurich está tomando medidas duras contra la trata de personas.
Conclusión: 7,5 años de prisión, 10 años de expulsión del país: el tribunal de distrito de Zúrich no hace concesiones en el caso de la prostitución forzada. Langstrasse puede ser un punto de luz roja, pero la explotación está castigada.